Norte (cercanías)

Norte (Cercanías)

Lola Torres Bañuls
XVI Certamen de Poesía María del Villar


En el trayecto de cada viaje todo se mueve bajo los pies aunque todo transcurra despacio. En este recorrido el ojo agranda la visión, la mirada danza la palabra y el ronroneo del tren derrite la voz para mantener profundo el instante y pronunciar el hueco que no se puede describir.

Se dibujan los gemidos de hierro, antes de abrir una brecha sobre el papel y se secan las sílabas en la garganta cuando las letras lanzan las últimas chispas. Hay que enlazar el vuelo y la voz, callarse la emoción y entrar en el recinto del verbo para abrir la palabra como frágil caligrafía reunida en este peculiar bloc de notas. La poesía, dice la autora, es la puerta abierta.

Nací en Marruecos. Cuando tenía dos años, toda la familia nos trasladamos a la región de Alsacia, en Francia, donde realicé mis estudios hasta los dieciséis años. Fue entonces cuando “volvimos” a Valencia, fijando la residencia en Polinya de Xuquer. Aquí continué estudiando, aunque no pude terminar la carrera de Ciencias Políticas. Estoy casada y tengo un hijo.

Conservo mi primer libro de poesía en castellano de la infancia y recuerdo mis lecturas de poesía en francés. Tengo muy presente mi afortunado encuentro con el poeta chileno Julio Espinosa Guerra que me abrió la puerta a la poesía con su apoyo y sus enseñanzas.

He escrito los poemarios Letras sobre tu cuerpo (Ediciones del Plenilunio, México 2007) y Crónica diaria (Editorial Vitruvio, España 2010). También Quiero ser poeta (LetraRoja Publisher, USA 2007), propuesta educativa para enseñar a niños de entre nueve y catorce años a escribir poesía de forma amena y constructiva a través de instrucciones y ejercicios prácticos. Este libro lo escribí en colaboración con otros tres autores y ha sido galardonado con el Primer premio Internacional Latino Book Awards New York 2010 al Mejor Libro Educativo en Español y con el Segundo premio Book Awards New York 2010 al Mejor Libro de Regalo Internacional Latino.

Inéditos aguardan los libros de poemas Un pez en agua turbia y La escalera.

Recientemente he empezado un proyecto de novela y estoy escribiendo un poemario sobre mi pueblo en valenciano. También quiero profundizar en el conocimiento del haiku. La literatura forma parte importante de mi vida, a pesar de tener poco tiempo para dedicarle.



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Como un collar que podría ser de muerte

Como un collar que podría ser de muerte

María R. Gómez Iglesias
XV Certamen de Poesía María del Villar


Perla a perla, cuenta a cuenta, una mujer engarza un catártico collar de sensaciones y certezas. Los ángeles ríen en su delirio de embriaguez mientras ella, collar abierto, lucha para evitar el espanto que le anuncian.

La experiencia galopa como caballo desbocado entre bosques de temores y esperanzas, anhela el fulgor de la luz a cielo abierto y la desaparición del conjuro de los dioses.

Un haz de hilo plateado acaba colándose en la penumbra para que el zurcidor talle la cicatriz contra el olvido. Las palabras, atoradas en la garganta, fluirán a borbotones.

El collar, que podría ser de muerte, rezuma vida.

Nací en Ourense. He residido en diferentes ciudades y pueblos de Galicia, arrastrada por los destinos de una profesión docente en la que cada curso me pesa un poco más. Estudié Psicología en Santiago de Compostela y después me doctoré en Madrid en Filosofía, mi otra gran pasión junto con la Literatura. Desde hace once años trabajo en el Equipo de Orientación específico de la Consellería de Educación en Ourense: soy la especialista provincial de alumnos de altas capacidades, profesión que suena algo exótica y que realmente lo es.

He recibido varios premios literarios: el III Concurso internacional LaRevelación de relato 2009, el I Concurso de relatos históricos de Hislibris 2009, el I Premi Ex Novo Literari de Conte de Temàtica Històrica 2010 y el Tercer Premio en el III Concurso internacional LaRevelación de poesía 2009. He publicado varios cuentos en volúmenes colectivos: La casa de chocolate en Tarta de manzana y otros relatos (Ed. Bohodón, Madrid 2009); El móvil en Asentamientos Relatos. Cincuenta y siete (Ed. Fuentetaja, Madrid 2009); Berenice Fashion en Calabazas en el trastero. Especial Poe (Saco de Huesos Ed., Valladolid 2009); Pasen y vean… en Más cuentos para sonreír (Ed. Hipálage, Sevilla 2009); Quimioterapia en el bosque encantado en Antología III concurso de vivencias (Ed. Orola); Life of dogs: canción a dos voces en Papel (GEEPP Ed., Madrid 2010); Jugar a ser tú, La hija más amada y Tarta de arándanos para resistir la vida en Supervivencia (Ed. Fergutson, Valladolid 2010); La prisionera de Lichterfelde en Hislibris (Ed. Evohé, Madrid 2010); Alejandra de Troya en El camino de los mitos (Ed. Evohé, Madrid 2010).



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Ocho paradas en la arena

Ocho paradas en la arena

Elena Román
XIV Certamen de Poesía María del Villar


¿Qué arena es la que busca, espera, anhela la domadora de estos versos imposibles?

¿Qué arena encuentra, vive, experimenta –ocho veces la misma y ocho distinta–? ¿Es la que, nacida bajo el puente que separa el mar (playa) del desierto (duna), erosionó los pies del castillo?, ¿o bien es la que se encierra tras el cristal tiempo?; ¿es la del circo, la del cuadrilátero, o acaso es aquélla que se precipita hacia un ruedo manchado de sangre? ¿Es la que descansa bajo las sombrillas, o la del parque de juegos…? ¿Qué arena es?

La intriga surrealista fluye como polvo de cuarzo entre los dedos:

—¡Qué bonita la arena cuando no se guarda dentro! —cantan los pensamientos por lo bajo, sabiendo que está de paso, que no hace ruido al vivir y que escribe por indisciplina.

Nacida en Córdoba, resido desde hace más de tres años en Toledo. Ni licenciada ni doctorada, escribo porque lo he hecho desde siempre y porque no me imagino no haciéndolo. Aunque trabajo como administrativa en jornada partida, le regateo huecos al reloj para escribir poesía, para escribir relatos, para escribirles cuentos a mis sobrinos, para escribir novelas cortas, para no volverme gris. Y en eso estoy.

He sido premiada, entre otros, en el XX Certamen de Relato Corto Ategua, XIV Certamen de Poesía Marco Fabio Quintiliano, V Certamen de Relatos Breves Luis del Val, XVII Certamen de Poesía Elvira Castañón, XIV Certamen de Poesía Villa de Pasaia, V Premio de Poesía Nené Losada Rico, XII Certamen Mujerarte de Poesía y X Certamen de Narrativa Mujeres Creadoras. Asimismo, he obtenido menciones y accésits en el XXII Certamen de Poesía Ángel Martínez Baigorri, XIII Premio de Poesía Ciudad de Getafe y el IX Premio José Mª Valverde de Poesía.

He publicado en las Antologías Histerias Breves (Albacete), Una Década de Mujeres Creadoras (Baena), y El Fungible (Alcobendas), así como en las Revistas Literarias Ágora (Murcia), Cuadernos del Minotauro (Madrid), Nayagua (Getafe), Bar Sobia (Córdoba), El Problema de Yorick (Albacete) y Nitecuento (Barcelona). También he participado en el Ciclo de Poesía Noctámbulos (amparado por Cosmopoética: Córdoba, 2008) y en el Proyecto Ventanas (exposición narrativo-visual: Barcelona, 2007), y colaborado en el catálogo editado en 2007 con motivo de la Exposición del Colegio de Arquitectos de Córdoba Tod@s somos Frida.

Tengo tres libros individuales, editados los tres durante el 2008: Veintiún bisontes (Editorial La Bella Varsovia), A propósito de los cuerpos (Littera Libros), y Lo circense (Editorial Universos).

Además, he compuesto letras para los grupos musicales toledanos H-Bonzo y Postmeridians, y colaborado con, también de Toledo, El hombre elegante.

Últimamente ando experimentando con géneros teatrales, campo en el que me encuentro dando mis primeros pasos. Más o menos, eso es todo.



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Nómada

Nómada

Juan de Dios García
XIII Certamen de Poesía María del Villar


El autor, que ha transitado como nómada en proceso de metamorfosis a la búsqueda de tierras extranjeras y nuevos horizontes, preguntándose cuántas veces nacemos y morimos al cabo del día y descubriendo que todo es transición, ha terminado por construir un libro para quedarse a vivir dentro, un álbum de postales y recuerdos.

Las palabras que contiene, simples ladrillos de fabricación, levantan otros mundos, distribuyen ventanas que se asoman a otras tierras, dejan puertas entreabiertas para ventilar sensaciones y, unidas a la cuerda circular de la experiencia, trazan el itinerario que el autor ata por los extremos; estas palabras, iluminadas por la luz azul de la memoria y cansadas de las verdades que ha forjado el camino, beben el agua del tiempo.

Quedará el silencio, la soledad que aprieta los dientes, las páginas que aún no han sido escritas:

Dejadme / aquí, en la costa, con un vino, el viento, / la muerte sucesiva de las olas.

Nací en Cartagena, en 1975. Me gano la vida como profesor de literatura en el instituto Las Salinas del Mar Menor. He publicado diversos artículos y poemas en revistas como Paraíso, Ultramar, Ágora, Presencia, Prima Littera, Dáctilo, Isla Desnuda o Hache; el ensayo Alejandro Casona: la poesía de la muerte (Universidad de Murcia, 2001) y las plaquettes El calor de la medicina (La Candela, 2006) y Heptágono (Signum, 2007). He participado en libros colectivos como Trazado con Hierro (Vitruvio, 2002) o Las letras (Fundación Carmen Conde, 2006). Fruto de cinco años en Andalucía ha sido mi inclusión en la antología Cinco visitas a la joven poesía almeriense (Fundación Juan Ramón Jiménez, 2006). Desde 2000 dirijo la revista El Coloquio de los Perros.

Como tantos autores de mi generación, el veneno de la poesía llegó antes a mis oídos que a mis ojos. Las canciones de Van Morrison, Bob Dylan, David Bowie o Elvis Costello sirvieron de preámbulo a las lecturas de Petrarca, Rimbaud, Pessoa o Bukowski.

No me seduce la idea de ser un poeta irreprochable, sino la de hacer que mis palabras oscilen como diminutos equilibristas en el trapecio del poema. El riesgo de caerse en la sucesión de malabarismos es lo que tienta al creador. Después, con la sensación de haber llegado al final del espectáculo, vendrá el ansia de trascender a los demás, la reverencia ante el aplauso del lector. Pero eso solo después. Después del vértigo.



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El hilo frágil

El hilo frágil

Mari Cruz Agüera
XII Certamen de Poesía María del Villar


Su voz, hilo frágil que pende del silencio, lleva aires del sur y un poema de Whitman en los labios; tiene cáscara de barro pero intactas las agallas, y cabalga desnuda sin piel ni espinas como feliz Godiva –mujer sola en bullicio– sobre el horizonte de viento que se extiende y desata por los puentes de palabras.

Gata domada con el corazón rugiendo gozo a la sombra del jardín vibrante, deja bostezar las cuatro garras porque sabe que lo suyo es ser feliz a toda costa. Dice no conocer los caminos del poema y que se disuelve en sus atajos al cauce de la tinta, mediante un viaje ineludible hacia el metabolismo de las palabras. Pero nos seduce con el susurro del canto de su risa:

Léeme muy despacio / las veces que me encuentres,
zambúllete en mis aguas / sin escafandra alguna (…)
y verás que en el fondo / puedo ser tu sirena.

Nací en Puerto de Mazarrón (Murcia) en 1967. No sé por qué, empecé a amar el sonido de las palabras cuando aún desconocía sus significados; escuchaba recitar a mi padre y sentía ciertas emociones que era incapaz de expresar. Así, intenté reproducir aquella cadencia con mi escaso vocabulario, aprendí de memoria muchos versos clásicos… y mis primeros poemas, torpemente rimados, fueron fruto del libre albedrío o de un proceso natural de imitación. Aquellos precoces coqueteos con las musas estuvieron durante años empapelando el fondo de mi cajón hasta que, en los años de bachillerato, mi profesor de Literatura me descubrió en un pequeño certamen de poesía que organizó entre los alumnos.

Entonces era una adolescente llena de sueños que bailaba sobre la cornisa invisible de la inocencia. -Que la vida iba en serio / uno lo empieza a comprender más tarde–; yo supe que iba en serio demasiado pronto, y eso me llevó al silencio que duró bastante tiempo. Durante esos años abandoné casi todo lo que me había importado alguna vez. Un día cualquiera para el resto del mundo, y único para mí, recuperé la voz. Desde entonces no he cesado de escribir, y esa necesidad de exhibir mi interior ha ido en aumento a medida que se alejaba del espejo la persona que siempre quise ser.

Se publicó mi primer libro Cardiopatías de amor (Ed. Regional de Murcia) en 2005, donde reuní una muestra de lo que había sido mi poesía desde los inicios hasta la fecha de edición. Ya en 2007, al resultar ganadora del III Premio de Poesía Plumier de Versos, se publicó mi poemario Travesía de náufrago en la colección Plumier de Versos (Nuño Ed.), junto a los otros cinco autores finalistas. En este poemario, Hilo frágil, he vuelto a escribir sobre el amor con una voz clara, cercana, en la que me escucho cada día.

He recibido otros premios que me sirvieron de empuje para no cesar en el empeño de dejar testimonio escrito de mi existencia. Pero han sido los poetas y amigos encontrados en el transcurso de mis días y sobre todo, el constante aliento de mi familia, los que han mantenido, pulido y propulsado el deseo de dar a conocer mis creaciones. A todos ellos (que bien saben quiénes son), mi agradecimiento por la fe que en mí profesan, la misma de la que carecí durante tanto tiempo. Ahora ya sé que, al igual que Gloria Fuertes, nací para poeta o para muerto, / escogí lo difícil / –supervivo de todos los naufragios– / y sigo con mis versos / vivita y coleando.



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