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Antología poética de María del Villar Berruezo

Con el título “Parece que era ayer cuando en mis ojos claros”, la Fundación María del Villar Berruezo ha recopilado en una delicada publicación cuarenta y dos poemas de la escritora y bailarina.

Marina Aoiz

Cuentan que los ojos de la artista tenían el color de los berilos aguamarina. Según la luz que incidiese sobre ellos se mostraban azules o verdes. Siempre profundos y misteriosos como la mar o los trigales en primavera. Su poesía también refleja los diversos matices de una existencia intensa en la que asumió los riesgos de toda artista verdadera. La antología viene precedida de un texto de la propia escritora: “Muchos de mis amigos se han extrañado de que tan tarde –no tengo miedo de las palabras ni de su significado–, de que tan tarde, repito, me haya lanzado por los vericuetos de la poesía. ¿Y por qué no? –les he contestado. En efecto, habiéndome dedicado desde muy joven al teatro, a la danza, ¿no he vivido siempre en la Poesía, ya que la Danza es la poesía del movimiento?”. Palabras que María del Villar pronunció en los Salones Ricard de París, en el año 1954, en la presentación de su primer poemario Alma desnuda (1953). En 1957 publicó Mis nocturnos africanos y en 1961, La tragedia de la Luz y de las Sombras, cerrando la trilogía de sus libros de versos, editados por Sipuco, en París. Sus palabras son sinceras y elocuentes; revelan el impulso de la escritora de hacer universales sus propios sentimientos y vivencias: “Estos poemas engloban la expresión de toda una vida. ¿La mía…? ¿Por qué no? La de muchas otras personas también. La vida es una, y las vidas se parecen. Especialmente la de los seres que resienten la misma sed, las mismas aspiraciones, y cosechan las mismas decepciones para poder encontrar después la Serenidad”. De la lectura de sus poemas se deduce que para María del Villar Berruezo, la escritura y publicación de sus libros, tuvo cierta liturgia de catarsis, de recapitulación sobre lo acontecido. Como era una mujer sincera consigo misma, no siempre los versos exhalan un tono amable: las heridas del vivir (nostalgia, desamor, desaliento, tristeza…) se muestran descarnadas en versos como el de la página 29, Si la noche era oscura, el día lo era más. Las sombras, sin embargo, comparten espacios luminosos con expresiones de sensualidad, descripciones coloridas del paisaje y hondos anhelos de búsqueda: Y antes de que la noche/ agoste tanto afán/ subiendo hasta las nubes/ mi alma encuentre paz, en la página 52.

Aliento poético

El libro está dividido en tres partes: Por camino oculto el amor me lleva; Que mis brazos ondulen al compás; y Niñerías. Alma inquieta, María del Villar Berruezo incursionó en otras disciplinas como la pintura y el collage. Por esa razón sus textos se acompañan con algunas de las postales que ella misma elaboró sobre diversos soportes reciclados, enviadas a familiares y amigos. La selección de los textos se efectuó atendiendo a criterios subjetivos de varios miembros de la Fundación, siempre bajo la consideración de ofrecer a las y los lectores un amplio abanico de la obra poética de Berruezo De Mateo. Comenta el escritor Alfonso Pascal Ros sobre los poemas de María del Villar: “Más allá del contexto, de la época, de cómo fueron escritos, en muchas de las piezas se constata un enorme aliento poético. Y valga lo del contexto y la época además para refrendar que se trata de una voz femenina dotada de tantas facetas artísticas, doble valor entonces y doble esfuerzo para salir adelante. Resulta entrañable que hayáis evitado esta pérdida o que se desperdigasen sus poemas para generaciones futuras”. Lo cierto es que las ediciones de los tres libros de poesía bilingües de SIPUCO son ya documentos históricos y esta edición proporciona un sugestivo acercamiento a su obra poética.

Sin duda, resulta más conocida la obra narrativa de nuestra escritora. En 1969 obtuvo el Prix Decouverte Prose de Burdeos con el libro de relatos L’oeuf merveilleux, publicado en 1970. En 1971 apareció en la editorial Tanagra de Madrid El huevo maravilloso, con prólogo de Agustín de Figueroa, una joya descriptiva de personajes y costumbres de finales del siglo XIX, la época de su infancia. La novela romántica Saudades… Toujours, fue publicada en Tanagra en 1973. Prologado por su sobrino el escritor José Berruezo, la editorial Gómez de Pamplona publicó en 1975 su último libro, La Carpia, su burro y yo, cuatro relatos en el mismo tono memorístico de El huevo maravilloso.

A esta obra literaria en verso y prosa se suman infinidad de artículos, relatos y conferencias. Al final de su vida, María del Villar, nacida en Tafalla en 1888, escribía su Odisea gitana, que no llegó a concluir al fallecer en San Sebastián en 1977. El periodista Alfredo Hualde la visitó en su casa de París cuando ya era muy mayor. Nos describió a una escritora con una vida apasionante que nos resultó muy inspiradora.

Ojalá la antología “Parece que era ayer cuando en mis ojos claros”, sea venero de inspiración para nuevas escritoras y escritores.

REPOSO

Quisiera
construir una torre
un castillo, un palacio
o simplemente una pobre cabaña
donde mi cansancio reposo encontrara.

Pero no puedo, no tengo terreno
ni piedras ni mármol, ni barro ni cañas.
Si todo esto hallara y yo edificara
palacio, castillo, torre o cabaña
¿mi alma inquieta querría esa calma?

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Acto cultural del 9 de diciembre

Alfonso Ponce gana el premio de poesía María del Villar

El jurado eligió su poemario ‘Nocheadentro’ tras descalificar al primer elegido

Tafalla – La elección del poemario ganador del XXI Certamen de Poesía María del Villar de Tafalla ha provocado un hecho inédito en los veinte años anteriores del concurso y es que la obra elegida inicialmente como ganadora, El silencio en su hueco, del escritor madrileño Francisco Javier Lerena Muñoz, fue descalificada por haber sido ya premiada en otro certamen, por lo que no cumplía las bases del concurso. El jurado, que había fallado el concurso el miércoles en el transcurso de una velada literaria, se reunió de nuevo ayer y otorgó el premio al poemario Nocheadrento del escritor albaceteño Alfonso Ponce Gómez.

El propio Francisco Javier Lerena comunicó a la Fundación María del Villar Berruezo que su obra ya había sido premiada recientemente en otro concurso. El ganador final, Alfonso Ponce, es un profesor jubilado licenciado en Filología Hispánica que tiene editados seis libros y ha ganado una treintena de premios.

Al certamen se habían presentado 88 trabajos, más del doble que en la edición anterior. El jurado seleccionó a seis finalistas y de entre ellos eligió al ganador, que después sería descalificado. Este año ha habido un alto nivel literario y estético, manifestó el presidente del jurado, el escritor y catedrático Tomás Yerro, quien felicitó a la Fundación por mantener el concurso. Junto a Tomás Yerro formaron el jurado la presidenta de la Fundación, Mª José Berruezo y escritores y aficionados a la literatura como Marina Aoiz, Iosu Kabarbaien y Manolo Morán, además de la ganadora de la pasada edición, Isabel García Hualde. El poemario ganador se editará en un libro que se presentará el próximo año en estas mismas fechas.

“Cisne azul o cisne negro” Con anterioridad se presentó el libro con el poemario ganador el año pasado Cisne azul o cisne negro, de Isabel García Hualde. Esta poetisa nació hace 63 años en Carcastillo, aunque reside en Liédena y ejerce como educadora en la casa de acogida de Anfas de Sangüesa. El alcalde de Tafalla, Arturo Goldaracena, le entregó el premio, un huevo de plata elaborado por el orfebre tafallés Alberto Belloso, y 150 ejemplares de los 500 editados con su poemario. Esta escritora tiene otros dos poemarios publicados, El entramado luminoso (2011) y El ojo cegado, editado este mismo año.

De Cisne azul o cisne negro la propia autora señaló que dividido en tres partes, en este poemario coexisten piezas sobre la búsqueda de identidad, el amor y la sensualidad, sobre los mitos y las heroínas que desvelan su deseo de carnalidad. Habla, en definitiva, de historias que exigen desnudez y claridad.

Carmelo Armendáriz

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Nocheadentro

Nocheadentro

Alfonso Ponce Gómez

XXI Certamen de Poesía María del Villar


Las noches vivas, que no dormidas, de un otoño incrustado en noviembre, adentran al poeta en el desván de los trastos, puntos cardinales de la cordura. Entre destellos de humilde sabiduría y lucidez serena, impregnadas de milagros, relámpagos oscuros y vértigo enfebrecido, asciende purificado de la extrañeza que le suscita este mundo.

Ya de vuelta de todo, cuando ha asumido que tan pronto es tan tarde, y que nos acabamos, soñando el sueño ya soñado, continuará buscando la aurora confabulada al luminoso amanecer, para abrir la puerta que da al mar.

 

Nací, hace ya algunos años, en La Mancha; para ser más preciso, en Albacete: tierra llana, noble y sencilla. Soy maestro de Enseñanza Primaria y licenciado en Filología Románico-Hispánica, comendador de la orden literaria Francisco de Quevedo, miembro de la agrupación cultural Alcandora y colaborador de revistas literarias como La hoja Azul en Blanco y La Siesta del Lobo.

Mi afición a la Literatura se remonta a mis años de bachillerato, tiempo en que mi profesor de Lengua española y Literatura por entonces, me contagió su pasión por las letras oyéndole leer y recitar textos de diferentes autores con un primor que aún me estremece al recordarlo. El resultado de aquella experiencia se tradujo en que se multiplicaron mis lecturas y, con el tiempo, comencé a dar pequeños pasos escribiendo poemas y relatos breves. Naturalmente, aquellos escritos eran, básicamente imitativos y de nula calidad literaria. En otro momento tuve la osadía de presentarme a modestos certámenes literarios. Confieso que gané alguno de ellos. No sé cuando, supongo que mejoré en el contenido y expresión de mis escritos. A día de hoy he publicado:

La otra orilla (1993), poemas: ayto. de Almansa (Albacete); Pelusín y otros cuentos (1996), cuentos infantiles: diputación de Albacete; Tú un niño, yo, lo que quiera el mar (1998), poemas infantiles: diputación de Albacete; Oscuro fulgor (2002), poemas: ed. Aguaclara (Alicante); Emboscado en la luz (2011), poemas: Tepemarquia ed. (Arucas, Canarias); Plomo en las alas (2012), poemas: ed. Cueva de Montesinos (Ciudad Real); Vuelo rasante (2014), poemas: ed. Vitruvio (Madrid); La vida, aún (2016), poemas: Tepemarquia ed. (Arucas, Canarias); Gala y harapo: escorzos del espejo (2016), poemas: ed. Vitruvio (Madrid); Luz en lamirada (2016), poemas infantiles: gráficas Ibarra (Albacete).

Nocheadentro es un poemario compuesto por 50 poemas breves, sencillos, de temática variada, que conforman un puñado de reflexiones y vivencias personales que se han ido fraguando con el paso de los años. No puedo alcanzar a saber si estos versos causarán placer o emoción a los lectores (razones por las que puede ser valorado el que escribe), sí puedo certificar que no hay artificio en ellos y que, en cualquier caso, son el fiel reflejo de lo que piensa mi cabeza y siente mi corazón.




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Cisne azul o cisne negro

Cisne azul o cisne negro

Isabel García Hualde
XX Certamen de Poesía María del Villar


El vaho de un ángel empaña de polvo misterioso los versos de este libro. Un ángel con alas de cisne –azules, rojas, negras– inventa metáforas de luz y recompone las pequeñas o inmensas devastaciones cotidianas. Vuelan por aquí seres alados de la palabra capaces de penetrar hasta lo más profundo del inconsciente y rescatar una pluma para que la vida se escriba sola. Isabel García Hualde, conectada a esos vuelos poéticos que el ángel demanda, atiende a la tarea de cultivar el silencio y permitir que la belleza florezca en las cicatrices del alma.

Nací en Carcastillo y resido en Liédena (Navarra). Trabajo en la vivienda tutelada ANFAS de Sangüesa, donde ejerzo de educadora. He realizado talleres y colaboraciones de artesanía, pintura y plástica en diversas asociaciones. Pertenezco al Grupo de poesía Ángel Urrutia del Ateneo Navarro. Impulsora del proyecto Con la luna por sombrero que codirijo y presento con el fin de promover la poesía. Participo en recitales y colaboro en las revistas literarias Río Arga y Constantes Vitales de Pamplona.

Mi primer poemario, El entramado luminoso (Iratxe, 2011) habla de un parto gestado entre los hilos de la luna, con las noches entrecortadas por la voz que se desprende de esa red: El ojo cegado (Ed. Eunate, 2015) reúne temas que representan un clamor ante los conflictos sociales que nos afectan y desata la transformación de esa realidad, tratando de ofrecer esperanza y belleza..

En Cisne azul o cisne negro coexisten piezas sobre la búsqueda de identidad; el amor y la sensualidad, la búsqueda de luz sobre ciclos que se repiten… Y sobre los mitos y las heroínas que desvelan su deseo de carnalidad. El poemario habla, en definitiva, de historias que exigen desnudez y claridad, y que en ocasiones buscan un lenguaje alucinado para que la luz se interponga y salve la experiencia. ¿No es esa una de las funciones que cumple la poesía, ser y servir de cauce incontenible que permita a la vida y la creatividad continuar expresándose, desplegando y expansionando su latido?

Yo me descalzo ante ella y a menudo pierdo el equilibrio.



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Maradul

Maradul

Ana María Sánchez Sánchez
XIX Certamen de Poesía María del Villar


Los poemas que configuran Maradul son un punto de partida para salir del mundo y encontrarse con la esencia de lo nombrado.

En estos versos la autora se enfrenta a lo cotidiano y consigue iluminar la mirada del barro con extraordinarias imágenes que se adhieren a la autenticidad de lo vital y al misterio de lo sagrado.

Poesía rítmicamente respirada en estructuras circulares donde silencio y palabra ejercen, sin duda, el oficio de la belleza.

Nací en Salamanca en 1962. Estudié Filología Clásica en la Universidad de Salamanca. Aprendí a ser poeta gracias a la tertulia Papeles del martes. Entre los muros del Convento de San Esteban, la poesía siempre era sagrada y en mayúsculas. En 1987 me marché a trabajar como profesora de griego a la Universidad Laboral de Eibar. En 1988 recibí el premio Juan Bernier de Córdoba por mi primer libro Cavenes.

En 1992 regresé a mi ciudad para cubrir una vacante de Lengua y Literatura. A partir de ese momento mi vida literaria se fue configurando entre revistas, antologías, recitales poéticos y el deseo continuo de seguir escribiendo.

La Editorial Amarú me publicó dos cuentos Las conchas que quisieron ser estrellas y Las hadas de la Casa Lis de contenido relacionado con monumentos de Salamanca y un estilo que se acerca más a la prosa poética que al cuento. Un día me llamaron de la Asociación Cultural El Zurguén, de Morille, quería publicarme un libro. Les envié mi segundo poemario, Yeltes, nacido de la nostalgia que me ardía en las manos durante todo mi tiempo del Norte.

Maradul se ha ido gestando durante muchos años. Por sus páginas transita la vida con toda su muerte a cuestas.

Escribo desde que no sabía escribir y dibujaba letras por gusto en los cuadernos de la infancia. También escribo porque a los once años me regalaron un diario. Además escribo porque gané un concurso de poesía en el instituto cuando cursaba 3º de BUP y el premio fue un lote de libros entre los cuales se hallaban obras de Neruda, Vallejo y Lorca. Y finalmente, escribo para ser.

Vivo en Salamanca. Soy profesora de Lengua y Literatura en el IES Torres Villarroel. Procuro que mis alumnos reconozcan en la literatura una poesía y una prosa que les pertenece por derecho y por siglos. Les aseguro que después de cada libro está la libertad. También vivo en El Cabaco. Mis palabras se nutren del paisaje de sus robles.



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