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Los útiles del alquimista

Los útiles del alquimista

Según el Dr. Robert Simon, profesor de la Universidad Estatal de Kennesaw (Georgia, EE UU) y epiloguista del presente volumen, la obra poética de Jesús Jiménez Reinaldo se puede clasificar como la de un poeta cuyas tendencias místicas se reúnen con la tendencia posmoderna y desconstructiva, en una felicidad irónica y tan inesperada como letal y desesperanzadora.

En todo, esta colección afirma el lugar de Jesús Jiménez Reinaldo entre los grandes poetas de los últimos cincuenta años en términos temáticos, técnicos, y en la presencia de lo místico como esencial para la desconstrucción de la simbología icónica de nuestra modernidad. La belleza multidimensional de sus versos nos ayuda a definir la obra de este poeta para todas nuestras experiencias vitales, sean dónde y cómo sean.

Volumen de 328 páginas. 16,00 €
Medidas 150 X 210  mm.
Encuadernación cosida, con solapas.
Ilustraciones de Liliana Elsa Fichter.
Epílogo de Robert Simon.


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Tafalla recuerda a la artista María del Villar Berruezo

Altaffaylla y la Fundación que lleva el nombre de la bailarina y escritora colocaron una placa en homenaje

Carmelo Armendáriz

TAFALLA – La asociación Altaffaylla Kultur Taldea y la Fundación María del Villar Berruezo colocaron en el mediodía de ayer sábado una placa de recuerdo y de homenaje a María del Villar Berruezo, la gran bailarina y escritora tafallesa que logró grandes éxitos artísticos en la primera mitad del siglo pasado. La placa quedó instalada en el inicio de la calle Mutuberría, donde María del Villar Berruezo residió en sus años de mocedad, justo enfrente del desaparecido Teatro Gorriti. Al acto asistieron algunos descendientes de la homenajeada, representantes de las dos entidades organizadoras, algunos ediles municipales y varias decenas de vecinos. Un grupo de gaiteros alegró con sus melodías este sencillo acto.

Tafalla recuerda a la artista

La primera en intervenir fue la concejal Rakel Alvarez (EH Bildu) quien en su condición de presidenta de la Comisión Municipal de Igualdad se congratuló por este reconocimiento a una mujer tafallesa “que llevó el nombre de nuestra ciudad por escenarios y salas de diferentes países de Europa, América y África” y destacó el hecho de que la placa se colocase frente a lo que fue entre los años 1846 y 1868 el antiguo Teatro Cervantes y que en el año 1909 fue de nuevo reabierto al público con el nombre de Teatro Gorriti, un local por el que durante varias décadas pasaron las mejores compañías de teatro y de variedades del momento y donde se proyectaron películas hasta que se cerró la sala en los últimos años de la década de los 70 del siglo pasado.

Seguidamente, fue Mª José Berruezo, sobrina nieta de María del Villar Berruezo y presidenta de la Fundación que lleva su nombre, quien presentó una breve biografía de la homenajeada, al mismo tiempo que agradecía a la asociación cultural Altaffaylla por haberse sumado a este reconocimiento a la artista tafallesa. Otra de las integrantes de esta Fundación, la escritora y poetisa, Marina Aoiz, procedió a la lectura de un poema en recuerdo a María del Villar Berruezo. La joven dantzari, Sury Belloso, interpretó un aurresku en su honor acompañada por las notas de un txistulari y ella misma procedió después al descubrimiento de la placa.

 

Danza vasca

https://www.youtube.com/watch?v=ISItKzQO2GM&t=182s

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Antología poética de María del Villar

Antología María del Villar

Y ahora he llegado a la parte más difícil de esta charla…, hablar de mí misma.

Ya sé que la introspección y las autocríticas están de moda, pero, verdaderamente, criticarse a sí misma…

Hay, es cierto, buenas y malas críticas, pero, en general, siempre se tiene tendencia a comprender la palabra con un sentido peyorativo y yo, francamente, no quiero decir nada malo de mi propia persona y todavía menos de mi libro, buscando los puntos vulnerables que puede tener, las faltas que he podido deslizar, mostrando sus defectos. No quiero, en fin, rebajarme delante de nadie, humillarme, como si estuviese confesándome, ni renegar de lo que he escrito.

Por otro lado, si me alabo y digo que mis poemas son magníficos, maravillosos, únicos, les voy a parecer odiosa, insoportable, pretenciosa y llena de vanidad, y tanto, tanto como eso no soy.

En consecuencia, dejemos la crítica para los críticos, ya que ese es su oficio, y me contentaré con presentar a ustedes este libro de poemas que el gran escritor M. Francis de Miomandre ha hecho el honor de traducir al francés con felicísimo acierto.

Muchos de mis amigos se han extrañado de que tan tarde –no tengo miedo de las palabras ni de su significado–, de que tan tarde, repito, me haya lanzado por los vericuetos de la poesía.

—¿Y por qué no? –les he contestado. En efecto, habiéndome dedicado desde muy joven al teatro, a la danza, ¿no he vivido siempre en la Poesía, ya que la Danza es la poesía del movimiento?

Nada tiene, pues, de extraño que cuando ha llegado el momento de abandonar la divina, exaltante y agotadora carrera de bailarina, todas mis inquietudes, mi ardor, mis torturas, mi vida entera, hayan venido a manifestarse en un oleaje de versos, sin que yo necesitase ir a buscarlos.

Y mis sensaciones, alegrías, decepciones y sufrimientos, tomando forma de poemas, han hechizado mis noches y mi imaginación acaparando felizmente el sitio que la Danza dejaba libre.

Toda mi vida pasada, con sus deseos y espejismos, con sus experiencias, triunfos y fracasos, con sus esperanzas y amarguras, ha venido a anegarme en las olas de los recuerdos, obligándome a vivir dos veces todo lo bueno y lo malo, forzándome a revivir tantas y tantas facetas de mi existencia.

Ahí están mis poesías, sencillamente, sin pretensión, teñidas en color de fantasía, mas con mucha sinceridad sentidas y vividas. Son fragmentos, creo, de vida palpitante al lado de composiciones ficticias; pura creación del espíritu, nacidas de una impresión, puede que de un íntimo deseo, irreal tal vez… Pero, ¿dónde empieza y acaba lo real y lo fantástico para una poeta, sobre todo en los momentos de inspiración, cuando el alma parece haber roto las cadenas que le retienen al cuerpo…?

Así ha nacido este libro: sin pensar, sin desearlo, sin buscarlo, sin cálculos o interés material, ya que la poesía –me refiero a la que está escrita, aprisionada por las palabras en forma de versos, no a esa cosa sutilísima e inmaterial que está, como dice Lorca, “en esas nubes, en ese cielo”– tiene un público muy escaso y todo el mundo sabe que los poetas no ganan dinero con sus libros.

Estos poemas engloban la expresión de toda una vida. ¿La mía…? ¿Por qué no? La de muchas otras personas también. La vida es una, y las vidas se parecen. Especialmente la de los seres que resienten la misma sed, las mismas aspiraciones, y cosechan las mismas decepciones para poder encontrar después la Serenidad.

Prólogo del volumen y charla que María del Villar ofreció en la presentación de su primer libro de poemas en París, el 10 de marzo de 1954.

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