Marabulla


Marabulla

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El objetivo parece ser jugar, divertirse. El destino, vivir, crecer, disfrutar. El juego transporta, les alza hasta las estrellas, les deja viajar hacia La Vía Láctea y conocer constelaciones fantásticas. El porvenir acecha insondable desde el otero. La metamorfosis ilustra y asombra a la infancia; solo al fondo, a lo lejos, intuyen desdibujada y confusa la muerte. La descartan como transformación.

El objetivo es retratar, y el retrato parte del objetivo de la cámara fotográfica: regala el futuro que ha aprisionado el pasado. Cruje la madera del recuerdo y poco a poco espesa la nostalgia, cruje el silencio mientras camina sobre el puntiagudo picón y se desorienta.

La felicidad sabe a chocolate entre pan de merienda, a familia eterna de cuento infantil. Se agota cuando la tristeza llama a la puerta. Entonces comienza a coleccionar penas y a pegarse a los dedos. Es tiempo de ir a buscarla entre las fotografías sepias de la caja vieja, arrinconada en el altillo del

armario o en el fondo del cajón más bajo, para hacerla regresar al sol de nuestros días.

Este es el objetivo de la escritora canaria Silvia Rodríguez, aventar las imágenes descoloridas de su infancia, descubrir los juegos, las ideas, los pensamientos seminales que se han arraigado a su presente, siluetear la sombra de esa ausencia que tanto duele, atar los recuerdos y pensamientos para dejarlos luego volar juntos, bendecirlos en su huida, liberar el cuerpo y la mente de su peso.

“Nací en Las Palmas de Gran Canaria el 1 de abril de 1970. Vivo en mi ciudad natal, en una región ultraperiférica de Europa, donde todo es más remoto e invisible. Sin embargo, creo que la poesía, como la siento y la sufro, sobrevive a todo, necesita existir y remover a ese otro animal que es el ser humano. La que me importa no entiende de límites, y en ese abismo trabajo para continuar con esta vocación.

Mis títulos anteriores son: Rojo Caramelo (Alharafishedita, 2004); El ojo de Londres (Colección de poesía San Borondón de El Museo Canario, 2005); Casa Banana (Colección Poesía Gabinete Literario, 2007); Shatabdi Express (Baile del Sol, 2008); Bloc de notas (Colección de poesía El Mirador, Ed. Idea, 2009); Departamento en Quito (Colección La Palma, Ed. La Palma, 2013); Ciudad Calima (Colección Por mi mala cabeza, Ed. Tragacanto, 2015); Las princesas no tienen nombre (Ed. Maclein y Parker, 2016); y Padresueño (Col. Por mi mala cabeza, Ed. Tragacanto, 2018)”.


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