Eva Sarrias Rodríguez, de Isla Cristina (Huelva), ganadora del XXII Certamen de Poesía María del Villar con la obra “Isla interior”

Eva Sarrias Rodríguez

Eva Sarrias Rodríguez en la presentación de su libro “Memoria del cuerpo”

Eva Sarrias Rodríguez, nacida en Isla Cristina, es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y realizó estudios en la Universidad de La Sorbona de París. Ejerce como profesora de secundaria en Lengua y Literatura. Ha recibido diversos e importantes premios, reconocimientos y galardones nacionales e internacionales, gracias a su prolífica producción literaria. El pasado año publicó el libro de poemas Memoria del cuerpo. El presidente del jurado, Tomás Yerro, encargado de abrir la plica en el trascurso del acto cultural celebrado el día 9 de diciembre en la Casa de Cultura de Tafalla, informó que a la convocatoria se presentaron 103 poemarios de distintos lugares de España, Argentina, México, Cuba, Colombia o Ecuador.

Alfonso Ponce. Fotografía de Carmelo Armendáriz

 

La celebración del acto cultural coincide con el aniversario del nacimiento -el 9 de diciembre del año 1888- de la bailarina y escritora María del Villar Berruezo. La Fundación cultural que lleva su nombre organiza cada año una velada en la Casa de Cultura de Tafalla donde se hermanan la poesía, la danza y la música. En el trascurso del acto se presentó la publicación del poemario ganador del año pasado Nocheadentro del escritor albaceteño, Alfonso Ponce Gómez. Profesor jubilado, licenciado en Filología Hispánica, tiene editada una docena de libros y ha obtenido cerca de una treintena de premios en diferentes certámenes literarios. Ponce Gómez recibió como premio 150 ejemplares de los libros editados y una pequeña escultura, el huevo de plata, emblema de la Fundación que alude a El huevo maravilloso, uno de los libros de relatos más conocidos de la escritora tafallesa.

Participantes en el acto cultural. Fotografía de Carmelo Armendáriz

Los artistas invitados, el grupo Rojas Dance, formado por el bailarín cubano Domingo Rojas y sus alumnas, las bailarinas Ainhoa, Edurne y Paula, interpretaron tres coreografías: Y la negra bailaba, con música de Ernesto Lecuona; Bleeding love de Leona Lewis; y I love dance de Willy Chirino. En el acto se presentó uno de los libros de relatos de María del Villar, La Carpia, su burro y yo.

http://www.ahorazonamedia.com/multimedia/bideoak-videos/09-12-16-entrega-premios-fundacion-maria-del-villar-video

 

Leer más

Edición de “La Carpia, su burro y yo”

Un libro de memorias imprescindible para conocer, desde la mirada y sensibilidad de la artista María del Villar Berruezo, la Tafalla y la Navarra de finales del siglo XIX y principios del XX.

La Carpia, su burro y yo

En el homenaje anual a la bailarina y escritora María del Villar Berruezo, celebrado en Tafalla el 9 de diciembre de 2016, presentamos el libro de memorias La Carpia, su burro y yo. Este libro, editado por primera vez en 1975, representa un eslabón entre la generación de nuestros ancestros, aquella comunidad rural donde todas las personas se conocían e interactuaban, y la actual de las nuevas tecnologías.
La aventura de vivir, bien lo sabemos por las crónicas de la época y los testimonios de nuestros mayores, estaba regida por los ciclos de la naturaleza o los pequeños acontecimientos de la vida cotidiana. La escritora María del Villar Berruezo, recordó muchos años después de haberlos vivido, la amistad con la humilde y singular Carpia, las romerías a Ujué, a San Gregorio o la estancia veraniega en el caserón de su tío Carape, en Corella. Para ella, que se entregaba a la vida apasionadamente, todo lo experimentado adquiría carácter de excepcionalidad. Aquellas vivencias de la infancia y la adolescencia, marcan y señalan la vocación de artista que desarrollará años después.
Escribe el historiador, periodista y escritor José Berruezo en el prólogo de la primera edición que hemos incluido en la actual: “Su pluma, borda sobre el cañamazo del tiempo, con las sedas y los oros del recuerdo, los sucesos, las anécdotas, los tipos de antaño que, al pasar por el filtro del corazón –precisamente al ser recordados–, cobran nuevamente vida trayendo hasta nosotros toda la gracia y toda la emoción, toda la ingenuidad y todo el encanto de unos días que son ya historia.
La pluma de María del Villar al contarnos el pasado de su existencia navarra y tafallesa cobra calidades excepcionales, convertida en pincel o en espátula que añade sugestivos relieves coloristas a las descripciones del paisaje circundante, de su entorno familiar, y que de manera especial pone vibración de verdad cuando nos confía las emociones surgidas del pequeño mundo que la rodea, o aquellas otras que nacían puras y espontáneas de lo más hondo de su corazón infantil”.

La Villarica

La evocación desencadena en María del Villar un torrente de profundas emociones. La mujer que ha viajado, conocido el éxito profesional y algunos fracasos, posee la facultad de recuperar a la niña que fue –la Villarica–, darle corporeidad y entregarla a los lectores con el colorido de su picardía, su tenacidad o sus caprichos de niña mimada; siempre con la autenticidad de quien no quiere esconderse en un ideal sino desvelar a un ser humano real.
Plena de luz y de sombras, María del Villar ofrece un fresco de personajes inolvidables, a los que aludía José Berruezo: la madre, el padre, los hermanos, los tíos curas, el primo Perico; las amigas y los amigos; las niñeras y las criadas; la Carpia, su marido Donato y el burro. También en sus relatos adquieren presencia vecinas y vecinos de Tafalla y Corella como Martinena, el de la fonda Media Oreja, Lázaro el cantarero, Salinas el chocolatero, Ángeles Sarabia, Petrita Jaurrieta, Margarita Zuza, Rosario Villayandre, Miguela, Florentina, Eulalia… Ellas y ellos, llenos de generosidad, entregados en cuerpo y alma a los oficios que vinculan al ser humano con las necesidades esenciales.
Además de esa riqueza evocadora, los cuatro relatos que conforman el volumen, encierran un léxico espléndido. Palabras en desuso que pertenecen al mundo rústico ya desaparecido: zoquete, terrizo, tárzano o ravellín, por ejemplo; lugares como El Serrallo; un sin número de expresiones populares –me paice que te lo voy a prestar– que aportan a la narrativa humor y frescura; incluso latinajos de esos que usaban nuestros abuelos y abuelas, per secula seculorum.
María del Villar Berruezo De Mateo relata magistralmente los azares de la vida cotidiana pero también la muerte y su oscura sombra protagonizan párrafos conmovedores desde lo profundo de los sentimientos.
Este libro de memorias, insistimos, resulta imprescindible para conocer, desde la mirada y sensibilidad de una artista, la Tafalla y la Navarra de finales del siglo XIX y principios del XX. ¡Que lo disfruten!

Leer más

Tafalla recuerda a la artista María del Villar Berruezo

Altaffaylla y la Fundación que lleva el nombre de la bailarina y escritora colocaron una placa en homenaje

Carmelo Armendáriz

TAFALLA – La asociación Altaffaylla Kultur Taldea y la Fundación María del Villar Berruezo colocaron en el mediodía de ayer sábado una placa de recuerdo y de homenaje a María del Villar Berruezo, la gran bailarina y escritora tafallesa que logró grandes éxitos artísticos en la primera mitad del siglo pasado. La placa quedó instalada en el inicio de la calle Mutuberría, donde María del Villar Berruezo residió en sus años de mocedad, justo enfrente del desaparecido Teatro Gorriti. Al acto asistieron algunos descendientes de la homenajeada, representantes de las dos entidades organizadoras, algunos ediles municipales y varias decenas de vecinos. Un grupo de gaiteros alegró con sus melodías este sencillo acto.

Tafalla recuerda a la artista

La primera en intervenir fue la concejal Rakel Alvarez (EH Bildu) quien en su condición de presidenta de la Comisión Municipal de Igualdad se congratuló por este reconocimiento a una mujer tafallesa “que llevó el nombre de nuestra ciudad por escenarios y salas de diferentes países de Europa, América y África” y destacó el hecho de que la placa se colocase frente a lo que fue entre los años 1846 y 1868 el antiguo Teatro Cervantes y que en el año 1909 fue de nuevo reabierto al público con el nombre de Teatro Gorriti, un local por el que durante varias décadas pasaron las mejores compañías de teatro y de variedades del momento y donde se proyectaron películas hasta que se cerró la sala en los últimos años de la década de los 70 del siglo pasado.

Seguidamente, fue Mª José Berruezo, sobrina nieta de María del Villar Berruezo y presidenta de la Fundación que lleva su nombre, quien presentó una breve biografía de la homenajeada, al mismo tiempo que agradecía a la asociación cultural Altaffaylla por haberse sumado a este reconocimiento a la artista tafallesa. Otra de las integrantes de esta Fundación, la escritora y poetisa, Marina Aoiz, procedió a la lectura de un poema en recuerdo a María del Villar Berruezo. La joven dantzari, Sury Belloso, interpretó un aurresku en su honor acompañada por las notas de un txistulari y ella misma procedió después al descubrimiento de la placa.

 

Danza vasca

https://www.youtube.com/watch?v=ISItKzQO2GM&t=182s

Leer más

Antología poética de María del Villar Berruezo

Con el título “Parece que era ayer cuando en mis ojos claros”, la Fundación María del Villar Berruezo ha recopilado en una delicada publicación cuarenta y dos poemas de la escritora y bailarina.

Marina Aoiz

Cuentan que los ojos de la artista tenían el color de los berilos aguamarina. Según la luz que incidiese sobre ellos se mostraban azules o verdes. Siempre profundos y misteriosos como la mar o los trigales en primavera. Su poesía también refleja los diversos matices de una existencia intensa en la que asumió los riesgos de toda artista verdadera. La antología viene precedida de un texto de la propia escritora: “Muchos de mis amigos se han extrañado de que tan tarde –no tengo miedo de las palabras ni de su significado–, de que tan tarde, repito, me haya lanzado por los vericuetos de la poesía. ¿Y por qué no? –les he contestado. En efecto, habiéndome dedicado desde muy joven al teatro, a la danza, ¿no he vivido siempre en la Poesía, ya que la Danza es la poesía del movimiento?”. Palabras que María del Villar pronunció en los Salones Ricard de París, en el año 1954, en la presentación de su primer poemario Alma desnuda (1953). En 1957 publicó Mis nocturnos africanos y en 1961, La tragedia de la Luz y de las Sombras, cerrando la trilogía de sus libros de versos, editados por Sipuco, en París. Sus palabras son sinceras y elocuentes; revelan el impulso de la escritora de hacer universales sus propios sentimientos y vivencias: “Estos poemas engloban la expresión de toda una vida. ¿La mía…? ¿Por qué no? La de muchas otras personas también. La vida es una, y las vidas se parecen. Especialmente la de los seres que resienten la misma sed, las mismas aspiraciones, y cosechan las mismas decepciones para poder encontrar después la Serenidad”. De la lectura de sus poemas se deduce que para María del Villar Berruezo, la escritura y publicación de sus libros, tuvo cierta liturgia de catarsis, de recapitulación sobre lo acontecido. Como era una mujer sincera consigo misma, no siempre los versos exhalan un tono amable: las heridas del vivir (nostalgia, desamor, desaliento, tristeza…) se muestran descarnadas en versos como el de la página 29, Si la noche era oscura, el día lo era más. Las sombras, sin embargo, comparten espacios luminosos con expresiones de sensualidad, descripciones coloridas del paisaje y hondos anhelos de búsqueda: Y antes de que la noche/ agoste tanto afán/ subiendo hasta las nubes/ mi alma encuentre paz, en la página 52.

Aliento poético

El libro está dividido en tres partes: Por camino oculto el amor me lleva; Que mis brazos ondulen al compás; y Niñerías. Alma inquieta, María del Villar Berruezo incursionó en otras disciplinas como la pintura y el collage. Por esa razón sus textos se acompañan con algunas de las postales que ella misma elaboró sobre diversos soportes reciclados, enviadas a familiares y amigos. La selección de los textos se efectuó atendiendo a criterios subjetivos de varios miembros de la Fundación, siempre bajo la consideración de ofrecer a las y los lectores un amplio abanico de la obra poética de Berruezo De Mateo. Comenta el escritor Alfonso Pascal Ros sobre los poemas de María del Villar: “Más allá del contexto, de la época, de cómo fueron escritos, en muchas de las piezas se constata un enorme aliento poético. Y valga lo del contexto y la época además para refrendar que se trata de una voz femenina dotada de tantas facetas artísticas, doble valor entonces y doble esfuerzo para salir adelante. Resulta entrañable que hayáis evitado esta pérdida o que se desperdigasen sus poemas para generaciones futuras”. Lo cierto es que las ediciones de los tres libros de poesía bilingües de SIPUCO son ya documentos históricos y esta edición proporciona un sugestivo acercamiento a su obra poética.

Sin duda, resulta más conocida la obra narrativa de nuestra escritora. En 1969 obtuvo el Prix Decouverte Prose de Burdeos con el libro de relatos L’oeuf merveilleux, publicado en 1970. En 1971 apareció en la editorial Tanagra de Madrid El huevo maravilloso, con prólogo de Agustín de Figueroa, una joya descriptiva de personajes y costumbres de finales del siglo XIX, la época de su infancia. La novela romántica Saudades… Toujours, fue publicada en Tanagra en 1973. Prologado por su sobrino el escritor José Berruezo, la editorial Gómez de Pamplona publicó en 1975 su último libro, La Carpia, su burro y yo, cuatro relatos en el mismo tono memorístico de El huevo maravilloso.

A esta obra literaria en verso y prosa se suman infinidad de artículos, relatos y conferencias. Al final de su vida, María del Villar, nacida en Tafalla en 1888, escribía su Odisea gitana, que no llegó a concluir al fallecer en San Sebastián en 1977. El periodista Alfredo Hualde la visitó en su casa de París cuando ya era muy mayor. Nos describió a una escritora con una vida apasionante que nos resultó muy inspiradora.

Ojalá la antología “Parece que era ayer cuando en mis ojos claros”, sea venero de inspiración para nuevas escritoras y escritores.

REPOSO

Quisiera
construir una torre
un castillo, un palacio
o simplemente una pobre cabaña
donde mi cansancio reposo encontrara.

Pero no puedo, no tengo terreno
ni piedras ni mármol, ni barro ni cañas.
Si todo esto hallara y yo edificara
palacio, castillo, torre o cabaña
¿mi alma inquieta querría esa calma?

Leer más

Acto cultural del 9 de diciembre

Alfonso Ponce gana el premio de poesía María del Villar

El jurado eligió su poemario ‘Nocheadentro’ tras descalificar al primer elegido

Tafalla – La elección del poemario ganador del XXI Certamen de Poesía María del Villar de Tafalla ha provocado un hecho inédito en los veinte años anteriores del concurso y es que la obra elegida inicialmente como ganadora, El silencio en su hueco, del escritor madrileño Francisco Javier Lerena Muñoz, fue descalificada por haber sido ya premiada en otro certamen, por lo que no cumplía las bases del concurso. El jurado, que había fallado el concurso el miércoles en el transcurso de una velada literaria, se reunió de nuevo ayer y otorgó el premio al poemario Nocheadrento del escritor albaceteño Alfonso Ponce Gómez.

El propio Francisco Javier Lerena comunicó a la Fundación María del Villar Berruezo que su obra ya había sido premiada recientemente en otro concurso. El ganador final, Alfonso Ponce, es un profesor jubilado licenciado en Filología Hispánica que tiene editados seis libros y ha ganado una treintena de premios.

Al certamen se habían presentado 88 trabajos, más del doble que en la edición anterior. El jurado seleccionó a seis finalistas y de entre ellos eligió al ganador, que después sería descalificado. Este año ha habido un alto nivel literario y estético, manifestó el presidente del jurado, el escritor y catedrático Tomás Yerro, quien felicitó a la Fundación por mantener el concurso. Junto a Tomás Yerro formaron el jurado la presidenta de la Fundación, Mª José Berruezo y escritores y aficionados a la literatura como Marina Aoiz, Iosu Kabarbaien y Manolo Morán, además de la ganadora de la pasada edición, Isabel García Hualde. El poemario ganador se editará en un libro que se presentará el próximo año en estas mismas fechas.

“Cisne azul o cisne negro” Con anterioridad se presentó el libro con el poemario ganador el año pasado Cisne azul o cisne negro, de Isabel García Hualde. Esta poetisa nació hace 63 años en Carcastillo, aunque reside en Liédena y ejerce como educadora en la casa de acogida de Anfas de Sangüesa. El alcalde de Tafalla, Arturo Goldaracena, le entregó el premio, un huevo de plata elaborado por el orfebre tafallés Alberto Belloso, y 150 ejemplares de los 500 editados con su poemario. Esta escritora tiene otros dos poemarios publicados, El entramado luminoso (2011) y El ojo cegado, editado este mismo año.

De Cisne azul o cisne negro la propia autora señaló que dividido en tres partes, en este poemario coexisten piezas sobre la búsqueda de identidad, el amor y la sensualidad, sobre los mitos y las heroínas que desvelan su deseo de carnalidad. Habla, en definitiva, de historias que exigen desnudez y claridad.

Carmelo Armendáriz

Leer más